1984: el comienzo en Riñinahue
La trayectoria comenzó con la adquisición del Fundo Riñinahue, entonces bajo la denominación Sociedad Agrícola y Forestal Riñinahue. La operación partió con un plantel Angus orientado a la crianza. Recuperar praderas, infraestructura y espacios de trabajo fue parte del esfuerzo fundacional.
En sus primeros años, el equipo enfrentó un territorio marcado por antiguas explotaciones forestales y terrenos que requerían preparación. Esa experiencia consolidó una cultura de conocimiento directo del campo, adaptación y trabajo de largo plazo.

1998: nuevos territorios y mayor capacidad
La incorporación de San Luis y del vecino Puelche amplió la operación ganadera y redujo la exposición territorial de Riñinahue. Cuando ocurrió la erupción del cordón Caulle en 2011, disponer de San Luis permitió trasladar animales fuera de la zona de riesgo.
Con estos fundos, la empresa combinó la venta de terneros con la recría de determinados lotes, aprovechando las praderas y forrajes disponibles en cada temporada.
2017: la transformación de San Francisco
En San Francisco, la instalación de dos pivotes de riego tecnificado abrió una nueva etapa para el maíz. El fundo pasó de una operación de menor escala a un polo agrícola capaz de producir grano para el mercado y aportar una parte de la alimentación del ganado terminado en San Luis.

Desde 2022: una cadena productiva integrada
La decisión de llevar una parte significativa de la producción ganadera hasta la etapa de animal terminado cambió la relación entre crianza, recría, forrajes, maíz e infraestructura. Riñinahue sostiene la crianza; San Luis concentra la recría y la terminación; San Francisco aporta una parte del maíz.
Esta integración permite que decisiones tomadas en un fundo generen valor en otro, manteniendo el vínculo entre producción agrícola y ganadera.
Un horizonte de regeneración
La historia actual incorpora manejo regenerativo de praderas, viverización de especies nativas, restauración y enriquecimiento de bosque nativo. La aspiración es producir alimentos para Chile y, al mismo tiempo, cuidar el suelo, el agua, los bosques y la biodiversidad que sostienen cada territorio.

